Psicosocial & Emergencias

Publicación digital semestral sobre trabajo
psicosocial en emergencias y catástrofes

#1

Noviembre 2006 - Abril 2007

Haciendo memoria

Análisis y reflexiones sobre casos históricos

Lecturas recomendadas

Manual de recursos para la gestión de la atención social

Psicosocial & Emergencias. Manual de recursos para la gestión de la atención social

De Ángel Luis Arricivita Amo

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Algunas reflexiones sobre la catástrofe de Biescas de 1996, diez años después

Dr. Juan A. Cobo Plana

Justificación y explicación del trabajo

Diez años después de la catástrofe de Biescas, Ángel Luis Arricivita, por el papel de coordinador que llevé a cabo en Jaca con respecto a los fallecidos y sus familiares y allegados, me ha encargado un artículo para la revista que dirige, dentro del apartado “Haciendo memoria”.

He aceptado la invitación por tres motivos: el primero de ellos, obvio como profesional, se basa en que es bueno recordar para seleccionar aquellas ideas que puedan ser útiles para otras personas y para otros momentos.

Los otros dos motivos forman parte de la necesaria consistencia en la historia emocional de las personas. Es bueno recordar también para sentir algo del dolor que experimentamos en aquel momento acompañando a aquellas personas que habían perdido a sus personas queridas y que todavía siguen recordando. Y también es bueno recordar para poder transmitir la admiración a todos aquellos voluntarios que entregaron parte de sí mismos para intentar disminuir algo de aquel intenso dolor que tenían las personas a las que acompañaron, y con las que también sufrieron.

Se adjunta como Archivo para descargaranexo (163 KB en formato DOC) la publicación que se publicó en el “Boletín de Información de Ministerio de Justicia” Año L. 1 Nov. 1996. 1784/5:3633:3666.

Me veo obligado a excusarme ya que no puedo aportar la novedad o un estudio exhaustivo en este campo, ya que la medicina forense no suele formar parte del grupo de profesionales dedicados a la complejísima organización, nacional o internacional, de la respuesta frente a las catástrofes que intenta acelerar y optimizar una respuesta profesional organizada precoz y completa.

Las fases de la respuesta

La respuesta frente a las catástrofes se caracteriza por la complejidad de esa respuesta y sus múltiples enfoques, focos de interés, ámbitos de respuesta, objetivos, etc. Pues bien, las reflexiones que les ofrezco son únicamente un enfoque, uno de esos puntos de vista parciales, un fragmento de la realidad de la respuesta social: la necesidad de compatibilizar la identificación indubitada de cadáveres con la también necesaria minimización del riesgo de una victimización secundaria que agrave el efecto ya provocado por la catástrofe.

Esta actuación de objetivo mixto (identificación/evitación victimización secundaria) comienza en la fase inicial de respuesta caótica (en la que todos hacen lo que pueden pero no hay organización), pasa por la fase de voluntariado organizado (la respuesta se centra en los voluntarios pero ya aparece una organización y unos objetivos claros) y concluye en la fase de respuesta profesional (la respuesta está protagonizada ya por una estructura profesional solvente). Ver diagrama 1.

Diagrama 1 de respuesta en catástrofes

Diagrama 1

Como podemos ver en el diagrama, las respuestas se van sucediendo tanto en su momento de aparición (eje x) como en la calidad de la respuesta que son capaces de conseguir (eje y).

Estas fases de la respuesta frente a las catástrofes pueden no coincidir, dependiendo del tipo de efectos que la catástrofe haya creado. En algunos aspectos puede ser posible llegar rápidamente a la fase de respuesta profesional, como en el caso de la asistencia sanitaria o la identificación por profesionales solventes gracias al gran desarrollo de esas unidades en España. Sin embargo, en otros aspectos menos controlables o menos desarrollados, es posible que la fase del voluntariado organizado se prolongue en el tiempo por encima de lo que sería deseable.

Por todo ello, las reflexiones que vamos a ir abordando deben leerse a través de la fase en que nos encontremos en cada momento y en cada tipo de respuesta.

Una reflexión importante es que “una respuesta puede ser la mejor para una fase caótica, pero será totalmente inadecuada si nos encontramos en la fase de respuesta profesional”.

Reflexiones

Los elementos clave de la respuesta en Jaca frente a la catástrofe de Biescas del año 1996 que (a) podrían ser útiles para otras personas y otras situaciones, (b) servir de recuerdo de lo sucedido y (c) dejar un pequeño reflejo del trabajo que allí se desarrolló, fueron los siguientes:

La estimación de las cifras de la catástrofe relativa a fallecidos

Ya hemos comentado que dimensionar una catástrofe es realizar una presunción de todos los daños y consecuencias que puede provocar, pero que en este trabajo nos íbamos a ceñir a uno de los aspectos de las catástrofes, los fallecidos.

Situado en este punto, el escalón inicial obligado fue establecer un cálculo inicial de las posibles consecuencias y para ello se planteó:

Fallecidos

Número previsto: partiendo de un número no conocido de posibles afectados, pero que en todo caso podía ser muy elevado; y que la descripción de la catástrofe era una avenida de agua con gran fuerza con un efecto de arrastre y depósito en punta de flecha, se consideró que los fallecidos encontrados en el primer periodo de tiempo, corresponderían únicamente al arrastre de los situados en los extremos de la avalancha (flechas más lateralizadas); y que posteriormente, y cada vez más alejados del punto inicial, se irían encontrando aquellos que se encontraban en las zonas más centradas. Con base en esta presunción y a partir de los fallecidos encontrados en la secuencia de las dos primeras horas, se planteó en el primer contacto con el Gabinete de Crisis de Biescas, una cifra orientativa en unos 80-90 fallecidos.

Diagrama 2 de arrastre y depósito de lo arrastrado en punta de flecha

Diagrama 2

Estado de cadáveres: el grado previsto de destrucción con respecto al mecanismo causal se presumía que inicialmente sería ligero/moderado; pero con respecto a mecanismo de muerte y características ambientales se estimaba la aparición de una putrefacción muy rápida que provocaría que las funciones identificativas fueran muy diferentes en dificultad y métodos entre las primeras 48 horas y las siguientes.

Procedencia de fallecidos: se trataba de personas de procedencia nuclearmente nacional pero existiendo un número representativo de posibles fallecidos de otros Estados, lo que supone una identificación con necesidad de intercomunicación nacional e internacional, y diseños de trabajo siguiendo protocolos de INTERPOL.

Familiares y allegados a fallecidos

Partiendo de 90 fallecidos y considerando como cifras aproximativas:

Los lugares de la respuesta

Con base en las estimaciones realizadas, Biescas, el lugar donde había sucedido la catástrofe no poseía la capacidad de asumir esta respuesta.

El lugar que debía centrar la respuesta no solo debería tener unas infraestructuras de gran capacidad para la identificación de los fallecidos, sino que también debería poseer los aspectos de comunicación, respuesta sanitaria, y, fundamentalmente voluntariado de alta cualificación y preparación.

Con esta premisa, se sugirió que fuera Jaca el lugar que centrara esta respuesta en la fase de voluntariado organizado.

Con la experiencia de algunos acontecimientos de nivel mundial que habían presentado grandes fallos de organización por no contar con las autoridades locales como protagonistas en todas las decisiones, se indicó que era necesaria no solo la colaboración sino la decisión organizativa de las autoridades locales.

Jaca, a través de su alcalde y consistorio aceptaron asumir esa respuesta compleja que se había presumido.

A partir de allí se eligieron las infraestructuras de Jaca que serían capaces de dar un nivel de respuesta adecuada a las necesidades:

El Polígono de La Paz
Planta del primer nivel del Polígono de La Paz
El palacio del Hielo

Añadía al anterior la posibilidad utilizar temperaturas muy bajas, absolutamente necesarias en una evolución de destrucción de fallecidos por inmersión.

Planta del Palacio de Hielo

Ambas estructuras permitían una comunicación sencilla con las áreas de respuesta sanitaria y con el lugar donde se centró la actividad de los familiares y allegados que fue el Palacio de Congresos.

Planos de Jaca con la ubicación de los edificios utilizados

El paso del periodo caótico a la fase de respuesta organizada de voluntarios

Situada ya la respuesta en Jaca, fue posible establecer una respuesta organizada de voluntarios a través de áreas con jefes. Siempre con la administración local como máximo responsable de las decisiones, se establecieron unas áreas de respuesta contextual específica:

Un problema nuclear grave que se planteó en esta organización por áreas era que nos encontrábamos con muchos ámbitos con jerarquías muy estrictas y no sustituibles (militares, cuerpos de seguridad, área judicial, administración local, provincial, autonómica, e incluso nacional) y era necesario, de forma paralela, mantener una coordinación.

Frente a este grave problema, y ya en el Gabinete de Crisis se planteó que la coordinación podía ser realizada por el informante de este trabajo pero siempre a través de una asesoría, pero no como superior jerárquico ni tampoco con decisiones vinculantes para nadie, dejando que las decisiones finales fueran asumidas por el liderazgo del sentido común y el conocimiento y dictados por los mandos correspondientes.

También en ese momento se solicitó al Gabinete de Crisis que se mantuviera esta asesoría en la confidencialidad, ya que se presumía la necesidad de una dedicación muy intensa al no existir protocolos previos de trabajo de respuesta compleja en aquel momento.

La identificación indubitada de los fallecidos

Con ocasión de algunas experiencias recientes se ha comentado que el error de identificación de fallecidos en una catástrofe, independientemente de que el objetivo sea o no disminuir aparentemente los tiempos de espera de los familiares, no hace sino crear una catástrofe diferida en el tiempo porque no cumple la función esencial de asegurar esta identificación de forma indubitada y contrastada y contrastable.

Conociendo esto por experiencia forense anterior, fue necesario contar con un equipo de identificación en catástrofes de la Policía Judicial (Guardia Civil), que, aun cuando sin la experiencia que actualmente posee, sí que suponía el nivel más alto (junto con el que la Policía Nacional también poseía) de respuesta profesionalizada con que España contaba en este momento.

Una grave dificultad en la función de este equipo fue protagonizada por diversos hechos que, en el futuro, deberían controlarse hasta la exageración:

El control de la victimización secundaria

Situados en 1996, todavía no existía una respuesta profesionalizada psicosocial que abordara el grave problema de evitar la victimización secundaria de los familiares y allegados de fallecidos en casos de catástrofes, por ello la respuesta de Jaca siguió más los dictados del sentido común que lo extraído de estudios profundos y profesionalizados.

Las líneas de trabajo para el control de la victimización fueron las siguientes:

El después

En el contexto de la respuesta realizada en Jaca, habíamos comprobado muy claro que controlando los factores contextuales se podía mejorar los niveles de respuesta emocional aguda frente a tan graves estresares como los sucedidos, pero simultáneamente se detectó que no era posible mantener ese nivel de respuesta a lo largo del tiempo ni tampoco era suficiente para evitar la victimización secundaria diferida a medio y largo plazo. El voluntarismo no era capaz de evitar las reacciones o trastornos diferidos por lo que se planteó que esta respuesta, fundamentalmente de atención psicosocial, pero no solo ésta, se prolongara en los lugares de origen y que se profesionalizara en el futuro.

Por ello, se insistieron en los siguientes aspectos al final del operativo desplegado en agosto de 1996:

Y se sigue insistiendo en dos aspectos claves ya apuntados en aquella respuesta de 1996:

Dr. Juan A. Cobo Plana
Médico Forense. Director del Instituto de Medicina Legal de Aragón.
Ministerio de Justicia. España. C/ Nuevo Parque, s/n - 50015 Zaragoza (España)


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