La tragedia de Heysel del 29 de mayo de 1985

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Imagen de terradinessuno publicada en jalbum.net

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29 de mayo de 1985. Final de la Copa de Europa de Fútbol en Bruselas, Estadio de Heysel. Se enfrentan los equipos de la Juventus (Italia) y el Liverpool (Inglaterra). Estamos ante una de las manifestaciones deportivas más mediáticas —la tremenda atención que suscita, supera los límites de lo estrictamente futbolístico—,  que puedan presenciarse alrededor de todo el planeta. Millones de espectadores, desde sus casas, se encuentran todavía aposentándose frente al televisor. En las gradas, las aficiones de ambos equipos abarrotan los espacios asignados. Todo está ya preparado para el silbido inicial…

Así, o de forma muy parecida, comenzaba a escribirse hace algunos años el prólogo, la crónica, de lo que debería haber sido una nueva “fiesta del fútbol”. Lo cierto es que aquel ya lejano 29 de Mayo, acabó por tornarse en uno de los días más tristes que se recuerdan en la ya dilatada historia de este deporte: 39 muertos y centenares de heridos fueron el trágico epílogo del párrafo anterior. Heysel —su sólo nombre nos produce un extraño escalofrío—, es el episodio más conocido de lo que la barbarie de unos pocos y la falta de previsión de otros, puede provocar alrededor de lo que tan sólo debiera ser un espectáculo deportivo. Hace ya más de dos decenios de todo aquello, y no ha sido la última vez que de modo amargo tenemos que lamentar desgracias humanas en este ámbito; y es que es relativamente sencillo encontrar por diferentes canales informativos, noticias que nos recuerdan una y otra vez que seguimos teniendo, la Sociedad, una asignatura pendiente en lo que concierne a la seguridad en los estadios.

Pero sigamos con la narración…

“[…] El estadio estaba abarrotado con 60.000 espectadores, con más de 25.000 aficionados de cada equipo. Los fondos del estadio, detrás de las porterías, eran zonas sin asiento donde el público estaba de pie.

La UEFA repartió a las aficiones de cada club en diferentes zonas, y reservó unas zonas para los aficionados belgas que quisieran asistir al partido. Pero muchas de las entradas reservadas al público local fueron adquiridas por hinchas de los dos equipos que, de esta manera, coincidieron en una misma zona.

Los sucesos se desencadenaron sobre las siete de la tarde, una hora antes del inicio del encuentro, en la zona Z, una zona de a pie situada en uno de los fondos del estadio junto a un córner. La zona Z estaba mayoritariamente ocupada por aficionados de la Juventus, pero era anexa a la zona X, donde había muchos aficionados del Liverpool.

Esquema de distribución de las gradas en el estadio de futbol

Esquema de distribución de las gradas en el estadio de futbol

Los hinchas más radicales del Liverpool FC situados en la zona X, muchos de ellos en evidente estado de embriaguez, empezaron a tirar objetos y se abalanzaron sobre los hinchas de la Juventus FC situados en la zona Z: se produjo una avalancha y los aficionados de la Juventus, intentando alejarse de los del Liverpool, se acumularon en el fondo de la zona, aprisionados por una parte contra el muro donde finalizaba la gradería, y por otra parte contra las vallas “protectoras” que separaban las gradas del terreno de juego.

Cientos de hinchas de la Juventus quedaron aprisionados contra las vallas, que eran fijas y no tenían salidas de emergencia, ante la presión de miles de aficionados.

La situación encrespó a los aficionados situados en el resto del estadio, impotentes desde sus localidades. Algunos aficionados, tanto de uno como de otro equipo, llegaron a saltar al campo armados con palos y otros objetos, y se dirigieron a las zonas de la afición rival con ánimo de agredirla.

Las fuerzas de seguridad se dedicaron entonces a tomar posiciones para evitar que la situación fuese a más. Hicieron cordones de seguridad intentando separar las zonas del estadio, convirtiéndolas en zonas estancas para evitar que se produjeran más invasiones de una zona a otra. Pero no intervinieron con la suficiente celeridad para restablecer el caos que se había producido en la zona Z. Además, al cerrar los accesos a la zona Z para que no pudiesen entrar aficionados, también impidieron que pudieran salir los que había en ella, hecho que convirtió la zona Z en una jaula donde cientos de aficionados seguían amasados y aplastados por la presión de la multitud.

La situación se prolongó durante muchos minutos a la espera de la llegada de especialistas que pudieran sacar las vallas que aprisionaban a los aficionados. Se produjeron cientos de casos de asfixia, aplastamiento y crisis de ansiedad.

Algunos aficionados incluso pudieron ser evacuados al terreno de juego por otros aficionados y por las fuerzas de seguridad, pero el número de agentes sanitarios fue insuficiente ante la situación y muchos aficionados recibieron los primeros auxilios de otros aficionados.

Finalmente las ambulancias llegaron a entrar al mismo terreno de juego y empezaron a evacuar a cientos de heridos, pero no se pudo evitar la muerte de 39 aficionados. La mayoría fallecieron por asfixia y aplastamiento. Muchos cadáveres fueron depositados en un espacio anexo al mismo terreno de juego, visibles desde otras zonas del estadio.”

NOTA: Cita extraída del artículo publicado en Enlace externo, se abrirá en la misma ventana o pestaña Wikipedia con Enlace externo, se abrirá en la misma ventana o pestaña Licencia Creative Commons Reconocimiento Compartir Igual

Imagen de terradinessuno publicada en jalbum.net

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Así fue exactamente como ocurrió y como pudimos contemplarlo a través de nuestros receptores de televisión; y a pesar de lo que se pueda pensar, el partido se jugó. Pero ni el resultado del mismo, ni los posibles porqués de cómo se llegó a producir dicho suceso —relacionados con rivalidades deportivas, aderezadas con el despegue de un vandalismo más o menos organizado que todavía hoy sigue presente en los estadios— nos importan mucho en lo que se refiere al espacio de este artículo. Sí, como hemos avanzado antes, las consecuencias importantes que trajo consigo. La Tragedia de Heysel no fue la que más víctimas había causado hasta la fecha, pero si la que mayores decisiones provocó, en un desesperado intento por prevenir hechos tan dantescos como los acaecidos aquella tarde-noche. En este sentido, es de destacar que a diferencia de otras post-catástrofes en las que comprobamos que no se toman medidas de auténtico calado, en este caso, uno de los máximos Organismos encargados sí actúo para intentar frenar algo que ya empezaba a escaparse de las manos. Junto a sentencias centradas en dicho acto concreto, la FIFA, también optó por tomar otras disposiciones, todas ellas, tendentes a mejorar la seguridad general en los estadios y sus aledaños.

“[…]

  • Se eliminaron de todos los estadios las zonas sin asientos, obligando a que todas las localidades fuesen de asiento.
  • Se eliminaron las vallas “protectoras”, o se sustituyeron por vallas abatibles o provistas de salidas en casos de emergencia.
  • Se establecieron criterios para evaluar el nivel de seguridad y confort de los estadios, y la FIFA procedió a hacer inspecciones. Se decidió que, en adelante, sólo acogieran grandes finales europeas los estadios catalogados como de “cinco estrellas”.
  • Se establecieron criterios para evaluar el riesgo de los partidos de fútbol, y se incluyeron medidas de prevención (como un mayor número de agentes de seguridad y de sanidad) en función de si los partidos eran de alto riesgo.
  • Se establecieron medidas para que las aficiones de los dos equipos estuvieran separadas por cordones de seguridad, de manera que no pudiesen coincidir ni antes ni durante ni después de los partidos.
  • Se prohibió la entrada a los estadios de banderas provistas de mástiles, y de todo tipo de elementos rígidos, o susceptibles de ser utilizados como armas arrojadizas.
  • Se incrementaron las medidas de seguridad en el acceso a los estadios, incluyendo cacheos.
  • Se prohibió la venta de bebidas alcohólicas en el interior de los estadios.
  • Se prohibió el acceso de botellas de vidrio al interior de los estadios.
  • Se prohibió la exhibición en los estadios de banderas y símbolos nazis, así como de pancartas que pudieran incitar a la violencia.
  • Se instalaron cámaras de video vigilancia en el interior de los estadios.
  • Se conminó a los clubs a que dejasen de colaborar, e incluso de financiar, a los grupos ultras más violentos, como en muchos casos había venido sucediendo.

[…]”

NOTA: Cita extraída del arículo publicado en Enlace externo, se abrirá en la misma ventana o pestaña Wikipedia con Enlace externo, se abrirá en la misma ventana o pestaña Licencia Creative Commons Reconocimiento Compartir Igual

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En el aspecto legislativo y de colaboración y coordinación entre estados europeos, el 19 de agosto de 1985, se aprobó el Archivo para descargar Convenio Europeo sobre la violencia e irrupciones de espectadores con ocasión de manifestaciones deportivas, y especialmente de partidos de fútbol.

Dichas normas —y otras que han ido añadiéndose—, siguen vigentes hoy en día, multiplicadas en su ejecución cuando un encuentro es etiquetado como “de alto riesgo”. A pesar de todo ello, debemos seguir reseñando que no se ha podido evitar que lamentables acontecimientos de este tipo, se hayan repetido en varios lugares de la geografía mundial. Seguramente podremos recordar algunos de ellos, pero en nuestra memoria siempre quedará impresa de modo especial, y para el triste recuerdo, la huella del impacto emocional que nos dejo la Tragedia de Heysel.

Habrá que continuar trabajando. Tendremos que seguir aportando. Cabe esperar que mediante esa suma de esfuerzos, logremos avances en aspectos relacionados con la seguridad, prevención y legislación —y también en la sensibilización, los valores, la educación y el respeto—.

Más información

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Sitios web

Vídeos

Heysel Tragödie – Heysel Tragedy – Tragedia Heysel – Part 1 y 2 (y siguentes a partir de éste vídeo)

“Heysel tragedy by italian tv”

Imágenes

Hemerotecas

NOTA: Todas las imágenes que aparecen en el artículo provienen de la galería publicada por Terradinessuno en Jalbum.net.


Sigfrido González Pardo

Trabajador Social. Colaborador habitual de la revista Psicosocial & Emergencias.

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Una respuesta a "La tragedia de Heysel del 29 de mayo de 1985"
  1. Álvaro L. dice:

    Una de las noches más tristes del fútbol. Parecía que con Heysel todo terminaría pero no ha sido así.

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