Los procesos de acción colectiva en la Ciudad de Buenos Aires a partir del incendio en República Cromañón

Fuente de la imagen: Alejandra Claudia Parrotta.

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Alejandra Claudia Parrotta

Licenciada En Trabajo Social. Magister en Desarrollo Humano (FLACSO – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – Argentina).

Trabajadora social en la sala de internación de salud mental del Hospital de Niños “Dr. Pedro de Elizalde”. Buenos Aires, Argentina.

Los procesos de acción colectiva en la Ciudad de Buenos Aires a partir del incendio en República Cromañón [1]

El 30 de Diciembre de 2004 se presentaba la banda Callejeros en “República Cromañón” (Ciudad de Buenos Aires) donde a pocos minutos de haber comenzado el show, cerca de la medianoche, el incendio del local bailable dejó como resultado la muerte de 194 adolescentes y 700 heridos.

A minutos de iniciado el espectáculo, un elemento de pirotecnia, impactó sobre una media sombra, creando un foco de incendio que derritió el material plástico,  provocando una emanación de gases tóxicos, ocasionando la intoxicación mortal de tantos jóvenes.

Inmediatamente de ocurrido el hecho tuvieron lugar las primeras concentraciones de familiares, amigos y sobrevivientes, a metros del lugar donde se produjo el incendio. Estas movilizaciones sucedían paralelamente a la búsqueda de las víctimas por parte de sus familiares, recorridas por los hospitales y reclamos en la morgue judicial para el reconocimiento de los fallecidos.

Inmediatamente de ocurrido el incendio, comenzaron a manifestarse sobrevivientes y familiares, conformando diferentes agrupaciones. Las principales denuncias por parte del Movimiento Cromañón[2], estuvieron dirigidas a los empresarios (dueños del lugar) y a funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (de ahora en más GCBA) que no abrían controlado adecuadamente que se cumplieran las medidas de seguridad del lugar.

Como parte del accionar del Movimiento, cabe destacar que en conjunto con otras variables del contexto socio-político, el Movimiento habría logrado una alta incidencia en la destitución del entonces jefe de gobierno y la renuncia de varios funcionarios del GCBA.

Fuente de la imagen: Alejandra Claudia Parrotta.

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A los pocos días de ocurrido el incendio, el GCBA intervino con algunas políticas reparatorias destinadas a quienes reconocían como víctimas, incluyendo asesoramiento, ayuda económica y acciones tendientes a garantizar atención médica y de salud mental a las víctimas. En tal sentido, si bien la mayoría de las víctimas resultaron usuarias de estas políticas públicas, esto generó algunas disidencias hacia dentro del Movimiento Cromañón. Las diferencias en la composición socio-económica de las familias afectadas configuró un mapa diverso de reclamos ya que no todos los familiares acordaban con solicitar un subsidio que consideraron estigmatizante si perduraba en el tiempo, otros en cambio reclamaron -y hasta lo hacen en la actualidad-, que el subsidio permanezca vigente para poder así reparar de alguna forma, las secuelas ocasionadas a las víctimas (fundamentalmente en lo que respecta a la atención de la salud integral de sobrevivientes y familiares, los obstáculos para insertarse laboralmente, entre otros).

Pero estas no fueron las únicas diferencias advertidas hacia dentro del Movimiento, ya que también se presentaron tensiones en cuanto a las demandas judiciales, siendo que no todos los familiares y sobrevivientes coincidieron en denunciar judicialmente a las mismas personas, iniciándose diversas querellas que incluía a diferentes grupos de familiares.

En definitiva lo que se fue configurando fue un mapa de diversas posiciones en cuanto a las relaciones que el Movimiento entabló con el Estado.

Respecto de la acción colectiva emprendida por el Movimiento, podemos decir que el mismo encuentra sus antecedentes en las agrupaciones de víctimas y familiares que demandan justicia al Estado (entre ellos Madres de Plaza de Mayo, parientes de fallecidos en AMIA, Madres del Dolor, Padres de Kheyvis, entre otros) donde los lazos de sangre, constituyeron una matriz que poseía una eficacia social para construir sus demandas, funcionando como elemento legitimador que habilitaba tales reclamos. Ser padre, madre o hermano de una víctima resultó una condición necesaria y estratégica para que el Movimiento Cromañón se inscriba socialmente con mayor intensidad.

Asimismo, sobre todo en sus inicios, los espacios de encuentro entre sobrevivientes, familiares y amigos, significaron un soporte fundamental, no solo para la contención mutua frente a la pérdida de sus seres queridos, sino también como un elemento de empoderamiento que les permitió debatir, disentir, aunarse y planificar la acción colectiva.

Otra cuestión a destacar en cuanto a las estrategias del Movimiento se vincula a lo que denominaron lógica Cromañón; este término fue utilizado para denominar las condiciones existentes para que ocurra el incendio: ausencia del Estado, actos de corrupción, falta de controles en los dispositivos de seguridad, y falta de inversión. Estas circunstancias se reconocieron como pre-existentes al incendio en “Cromañón”, al mismo tiempo que se estima que aún hoy continúan vigentes.

En el devenir de la acción colectiva del Movimiento Cromañón cabe mencionar que la Asociación Civil “Familias por la Vida” -quien obtuvo la personería jurídica en el mes de Enero de 2005-, conformada también por sobrevivientes y familiares a los pocos días de ocurrido el incendio, firmó un convenio en el año 2013 con la Agencia Gubernamental de Control -de ahora en más AGC- dependiente del GCBA. A través de este convenio, que fue ampliado en el año 2016, se habilitó una línea telefónica  para poder denunciar a boliches o bares nocturnos que incumplan con medidas de seguridad; dichas denuncias son recibidas por la asociación, siendo presentadas luego en esa agencia estatal.

Fuente de la imagen: Alejandra Claudia Parrotta.

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Cabe mencionar que esta experiencia también despertó nuevas diferencias entre los grupos del Movimiento, ya que muchos no acordaron con esta “alianza” entre un grupo de familiares y el GCBA. En este aspecto, encontramos que este fue otro punto de fractura y divergencia en relación a otros familiares que entienden que vincularse al Estado de esta forma, significa una “invasión” a las funciones que a éste le corresponden.

Desde otro punto de vista, este accionar conjunto entre la Asociación civil “Familias por la Vida” y el Estado podría ser pensado como un escenario de implementación de políticas públicas concebidas no solo desde el tradicional poder estatal, sino con un grado importante de participación ciudadana.

En esta línea, cabe destacar que a partir de las entrevistas realizadas, se observó una valoración mutua de esta modalidad de implementación de políticas públicas. Por un lado, los familiares que implementan el programa entienden que son ellos los más indicados para atender una demanda de la sociedad frente a hechos similares a lo que ellos sufrieron, encontrando además una fortaleza en cuanto a la información y capacitaciones que pueden realizar con funcionarios del GCBA. Por su parte, funcionarios del GCBA encontrarían también un valor en cuanto a que sean los mismos familiares de víctimas quienes atiendan las demandas, generando esto mayor confianza en los ciudadanos.

Para concluir, cabe mencionar que algunas conclusiones de este trabajo rondaron en que tanto las relaciones internas del movimiento Cromañón como sus vínculos con el Estado resultaron dialécticas y en tensión permanente.

Por otra parte, en términos de Schuster (2005) el Movimiento Cromañón logró un efecto performativo, consistente en la capacidad que muestra la acción colectiva para instalar en el discurso público un tema que no aparecía en cuestión: Documentos publicados con posterioridad (referidos a hechos similares) aludieron a la «lógica Cromañón». Asimismo, se advirtió que el tema de la reglamentación de la seguridad de lugares nocturnos, tomó mayor relevancia pública.

Por último, se destaca que la participación ejercida por todo el Movimiento Cromañón en su conjunto logró consumar el sentido de ciudadanía que se vincula a la conquista de derechos y a la ampliación de los mismos, trascendiendo sus aspectos más clásicos vinculados a la pertenencia de un territorio o nación, incluyendo la participación ciudadana que consolida además al sistema democrático actual.

 


Notas al pie

[1] Este artículo fue realizado en base a la tesis de maestría en Desarrollo Humano Los procesos de acción colectiva en la Ciudad de Buenos Aires a partir del incendio en República Cromañón, presentada en FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) sede Argentina el 26/3/2018. El trabajo de campo tomo en cuenta 17 entrevistas realizadas a sobrevivientes y familiares de dos agrupaciones del Movimiento Cromañón durante los años 2013 y 2017.

[2] El movimiento Cromañón (integrado por sobrevivientes y familiares) inició su accionar apenas iniciado el incendio y hasta la actualidad, centrando sus objetivos en reclamar justicia al Estado y evitar que sucedan nuevos hechos similares.

 


Bibliografía

  • Schuster, F.L (2005), Tomar la palabra. Estudios sobre la protesta social y acción colectiva en la Argentina contemporánea, Buenos Aires, Editorial Prometeo.

 

 

Alejandra Claudia Parrotta

Licenciada en Trabajo Social. Trabajadora Social del Hospital de Niños "Dr. Pedro de Elizalde" de Buenos Aires. Magister en Desarrollo Humano (FLACSO – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – Argentina) y colaboradora de Psicosocial & Emergencias en Argentina.

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