Los servicios de emergencias sanitarias como principales detectores de la emergencia social

Dra. Desirée Camús Jorques Universidad de Valencia. Facultad de Enfermería y Podología. Departamento de Enfermería. SES-SAMU Valencia.

Dra. Sacramento Pinazo Hernandis Universidad de Valencia. Facultad de Psicología.

Resumen

El Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) es un servicio de atención a las emergencias y urgencias sanitarias y médicas dependiente de la Consellería de Sanidad y del Servicio de Emergencias Sanitarias (SES). Atiende a todos los ciudadanos de la ciudad de Valencia (residentes y no residentes) y de la Comunidad Valenciana a través de unidades SAMU ubicadas estratégicamente. En muchas ocasiones el SAMU detecta a través de la emergencia sanitaria necesidades sociales y situaciones de riesgo social. El SAMU necesita un servicio específico de atención a las emergencias sociales de atención las 24 horas al que pueda derivar y activar mediante un procedimiento conjunto.

Imagen: Desirée Camús Jorques

Imagen: Desirée Camús Jorques

Introducción

En toda actuación sanitaria extrahospitalaria, el cuidado integral del paciente urgente demanda una serie de cuidados físicos, sociales y psicológicos. El resultado positivo de la intervención será la suma del trabajo realizado por los distintos componentes del equipo multidisciplinar (Camús, 2016).

Cuántas veces nos hemos enfrentado el personal de emergencias situaciones desgarradoras como las siguientes[1]:

Ejemplo 1.“Era media tarde cuando solicitaron a través del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) una unidad móvil SAMU para un accidente de tráfico en la nacional X y un acceso difícil al lugar. Al aproximarnos, vimos cómo un coche se había salido de la vía y había dado varias vueltas de campana por una pronunciada pendiente. Al llegar, encontramos a un hombre de mediana edad pálido, con frío, con los ojos abiertos en una mirada perdida, y sin contestar a ninguna de nuestras preguntas. Al lado, yacía un joven sin vida de unos veinte años de edad, al parecer el conductor, que mostraba signos evidentes incompatibles con la vida. Tras su estabilización hemodinámica, procedimos a su traslado a un centro hospitalario. En ningún momento vimos que estuviera mirando al joven, parecía que miraba al vacío, a la nada, y era difícil realizar una valoración neurológica como la Escala de Glasgow, sin equivocarnos en la puntuación resultante. En la unidad móvil, y durante el traslado, empezó a estabilizar sus signos vitales. Iba recuperando color en su rostro, y de repente, empezaron a caer lágrimas por sus mejillas que poco a poco se convirtieron en un inconsolable llanto. El joven que yacía era su hijo.”

En el caso arriba expuesto, se detecta la necesidad de atención a una situación de crisis por la muerte traumática de su hijo y por ser un afectado del mismo accidente y esto aparece como un hecho repentino e imprevisible.

Ejemplo 2. “Nos avisa el CICU por un varón de unos 40 años inconsciente. A nuestra llegada al domicilio, los Equipos de Atención Primaria (EAP) están realizando una reanimación cardiopulmonar instrumental, que se continúa con un Soporte Vital Avanzado por parte del SAMU. Es un varón sano, sin ningún antecedente médico importante salvo una vida de estrés por su tipo de trabajo. Se realizan maniobras de reanimación avanzada, e incluso durante más tiempo, antes de tomar la difícil decisión de suspender la reanimación. Entre la rabia y la impotencia, nos dirigimos a transmitir la triste noticia a los familiares que están en la habitación contigua. Ahí está su mujer, con mirada perpleja, y dos niños de corta edad tristes y asustados sin saber que sucede.”

En este caso, se detecta la necesidad de atención a la familia directa e hijos menores que han presenciado la situación de muerte traumática.

Ejemplo 3. “Tras el aviso del CICU por un paciente varón inconsciente de 80 años en su domicilio, nos desplazamos al lugar el SAMU donde valoramos un Accidente Cerebro Vascular (ACV). Una vez estabilizado el paciente para su traslado al centro hospitalario, detectamos que su mujer padece una demencia y no tienen familiares que puedan hacerse cargo de ella. La mujer tiene mirada ausente y requiere ayuda para las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD). Su marido es el cuidador principal.”

En este último ejemplo, se detecta la necesidad de acompañamiento a la persona dependiente de las ABVD ante una situación de soledad sobrevenida por la emergencia del marido como principal cuidador.

Todos los ejemplos expuestos, y muchos más que podríamos relatar, nos hacen dirigir la asistencia y formación hacia una atención integral a los afectados con el objetivo de cubrir cualquier necesidad biopsicosocial generada por la emergencia.

Podemos decir que las diferentes emergencias generan problemas y necesidades diversas, entre ellas, las de carácter social. Desde hace unos años ha cobrado un interés significativo la intervención psicosocial en emergencias y catástrofes, tanto en España como en espacios internacionales. Conociendo el significado de la emergencia como hecho súbito e inesperado que altera la rutina cotidiana, es necesario describir el término psicosocial entendido como la indisociable relación mutua entre la persona (cómo/qué piensa, qué siente, sus fortalezas, debilidades, etc.) y su entorno social (familia, amigos, vecinos, etc.) y condiciones de vida (vivienda, alimentación, nivel educativo, etc.), constituye un modelo de entender y de hacer de la actividad humana y que, lógicamente, no escapa a las situaciones de amenaza, destrucción y pérdida. A partir de este planteamiento que nos ofrece Arricivita (2006, 2013), se derivan otros conceptos vinculados con el término, como el problema social y problemática psicosocial. Por un lado, un problema social (familiar, laboral, etc.) al que, normalmente, acompaña el consiguiente desasosiego, angustia, miedo, etc., es decir: malestar psicológico, en grado variable, que no psicopatología. El ejemplo de problemática psicosocial en el campo de las emergencias, podría ser la surgida por el derrumbamiento de una vivienda habitada. Además del problema social repentino de posibles pérdidas humanas y, por supuesto, de alojamiento, de enseres materiales, etc., es previsible encontrar en las personas afectadas reacciones de nerviosismo, miedo, angustia, etc. Se trata de una lectura del problema psicosocial contextualizado en la inmediatez y el corto plazo de la emergencia. Una segunda interpretación del problema psicosocial se basa en la existencia de un problema/síndrome psicológico en una organización social determinada que haya tenido una experiencia estresante o traumática.

Partiendo de la inevitable interrelación entre lo social y lo psicológico ya expuesta, pueden darse problemas psicosociales con predominio social o bien con predominio psicológico.

La detección del problema psicosocial da paso a la consiguiente atención o intervención psicosocial; igualmente hablar de problemática e intervención social, sobre todo en situaciones estresantes o traumáticas, es hablar de problemática e intervención psicosocial (Arricivita, 2006).

Muchos son los autores que hablan de las aportaciones del Trabajo Social y la Psicología Social en las situaciones de emergencia, crisis e intervención psicosocial, su identidad, sus funciones, la visibilidad y su intervención en las mismas (Barriga, 2009; Olmedo, 2008; Madeira, Fernández, Grondona, Ismach y Riqué, 2011; Coloma, 2009; Arricivita y Pérez, 2005; Arricivita, 2006). La peculiaridad misma de las situaciones de emergencia y crisis hace que los servicios sanitarios y sociales -y, dentro de ambos, los profesionales del Trabajo Social-, tengan un papel muy importante en todos los momentos de la intervención.

El Ayuntamiento de Madrid asume entre sus competencias la atención a las emergencias sociales y a las Personas Sin Hogar (PSH) en el marco de la red municipal de Servicios Sociales que se desarrollan en la ciudad de Madrid.

Imagen: Desirée Camús Jorques

Imagen: Desirée Camús Jorques

Como precedente del servicio nombramos al Servicio de Información Telefónica y Atención a la Emergencia (SITADE) puesto en marcha en 1989 resultado de la iniciativa conjunta de colaboración entre el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid. El servicio de atención a la emergencia social individual, colectiva y gran emergencia o catástrofe: SAMUR Social, se puso en funcionamiento en la ciudad de Madrid en junio de 2004, atendiendo a todos los ciudadanos de Madrid (residentes y no residentes) que presentan una necesidad social producida por una situación de emergencia. Por otra parte, el SAMUR Social asume la atención especializada de PSH que se encuentran en las calles de Madrid. El servicio funciona los 365 días del año y está operativo las 24 horas del día. Se encuentra integrado en el sistema de emergencias de la ciudad de Madrid a través del 112 y por medio de diferentes protocolos establecidos con otros servicios de emergencia de la ciudad de Madrid (SAMUR PC, bomberos, policía nacional y SUMMA-112,…). En el año 2004 comenzó un proceso de colaboración entre el 112 de la Comunidad de Madrid y el servicio social de emergencia social del Ayuntamiento de Madrid. El proceso culminó en el mes de octubre donde el SAMUR Social quedó integrado como uno de los dispositivos y/o agencia, -según terminología utilizada por el 112-, al que desde ese momento se proceden a derivar las diferentes situaciones de emergencia social que llegarán a dicho teléfono único de emergencias. Sin lugar a dudas, la integración del SAMUR Social en el 112 supuso un importante esfuerzo por objetivar, a partir de este momento, las situaciones de emergencia social, las cuales, por sus características, presentan en muchos casos un importante perfil subjetivo. Nombramos situaciones de necesidad social que generan la activación del servicio: pérdida/desorientación, abandono, situaciones de violencia doméstica y malos tratos, situaciones de soledad sobrevenida, situaciones de mendicidad, situaciones de pérdida de autonomía y situaciones de intervención social.

En Valencia ciudad, desde el año 2011, trabaja el Servicio de Atención a Urgencias Sociales y colaboración en emergencias, conocido como SAUS. Su actuación está limitada en horario y recursos, prestando servicio 12 horas de lunes a jueves en horario nocturno, y fines de semana ininterrumpido. Puede activarse a través de la policía local y carece de una coordinación socio-sanitaria con el SAMU de Valencia.

Los Servicios de Emergencias Médicas (SEMs) forman parte integral de todo Sistema Público de Salud. Su función principal es proporcionar atención médica en todas las situaciones de emergencia, incluyendo desastres. Los primeros SEM propiamente dichos empezaron a funcionar en España en la década de los años 80 y muchos otros se pusieron en marcha entre 1990 y 2000, especialmente tras la publicación del Plan Director de Urgencias del INSALUD en 1988 como respuesta al Informe del Defensor del Pueblo del mismo año (Arcos, Castro y Martín, 2014).

De acuerdo con las recomendaciones establecidas por la Oficina Regional para Europa de la OMS y el Consejo de Europa, podemos establecer tres grupos de pacientes dentro de la demanda extrahospitalaria:

  1. Aquellos cuya demora en la asistencia no modifica el pronóstico, que constituyen la gran mayoría de solicitudes.
  2. Aquellos para los que un retraso de una o dos horas no modifica sustancialmente el pronóstico vital y/o funcional, y requieren cuidados de nivel básico o ninguno.
  3. Un tercer grupo de pacientes que padecen procesos de pronóstico y mortalidad tiempo-dependientes, para cuya asistencia se requieren cuidados del máximo nivel asistencial.

La experiencia acumulada en las últimas décadas ha mostrado la eficacia de disponer de un sistema organizado y estructurado de atención a las urgencias extrahospitalarias, integrado dentro del conjunto del Sistema Sanitario. Bajo el nombre de Coordinación Sanitaria en Urgencias y Emergencias conocemos “un proceso global, estructurado de acuerdo con unos esquemas flexibles y adaptables, al objeto de dirigir y organizar en tiempo real la prestación de la asistencia a las urgencias extrahospitalarias y emergencias sanitarias”. De forma clásica, debe poseer especificidad, rapidez, adecuación, cualificación (respuesta profesional), coordinación e integración con el resto de servicios. Este complejo proceso corre a cargo del Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias que es “una organización funcional que, mediante un proceso o procedimiento, denominado gestión y coordinación, alcanza como objetivo la asistencia sanitaria integrada del paciente allí donde este pierde su salud” (Fernández, Aparicio, Pérez y Serrano, 2008:47).

Es importante señalar que en la coordinación entre Servicios Sociales y Sanitarios y con el resto de intervinientes en una emergencia, el objetivo final es la atención integral centrada en el paciente, consiguiendo una mejor calidad asistencial y una mayor sostenibilidad económica de los sistemas de protección (Rodríguez y Jiménez, 2011). Así mismo, en toda situación de emergencia, se producen situaciones multiproblemáticas y en consecuencia están llamados a participar profesionales de distintas disciplinas, de allí que los protocolos de actuación, jueguen un papel clave como elemento de coordinación de acción. El Servicio de Emergencias Sociales de la Comarca Alto Gállego (Huesca), territorio de perfil rural, considera clave la coordinación con todos los grupos de intervención, destacando la que debe de existir con el grupo sanitario, puesto que la primera necesidad básica es la vida y la salud (Escartín, 2006). Según Pacheco (2010: 308), el trabajo multidisciplinar es fundamental en las emergencias, “si no trabajáramos con otros servicios, la respuesta sería incompleta”.

La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud en su artículo 14 de Prestación de Atención Sociosanitaria (punto 3), dice: “La continuidad del servicio será garantizada por los Servicios Sanitarios y Sociales a través de la adecuada coordinación entre las Administraciones Públicas correspondientes”.

La coordinación desde el punto de vista organizativo requiere no sólo la normativización de ésta, sino que deben estar implicados otros niveles que la propicien y la hagan posible. Esto se logra con una comunicación longitudinal que permita conocer las necesidades desde el nivel de actuación, hacia el nivel organizativo y de planificación y desde éste, a su vez, al nivel político y normativo. Y a la inversa, desde el nivel político que se conozcan los diferentes recursos, los medios humanos y materiales, las estructuras organizativas que los sostienen, permitiendo integrar los cambios y propuestas que son necesarios para favorecer dicha coordinación (Pérez, 2007).

Podríamos decir que la coordinación socio-sanitaria por la que trabajamos es un modelo de intervención que trata de gestionar de forma óptima los recursos de ambos sistemas. En cada caso concreto, la intervención conjunta pasa por definir las necesidades contando con las personas afectadas y/o sus familias, establecer un plan de intervención y los recursos asignados para tratar de dar calidad en la atención establecida que periódicamente debe ser evaluada y revisada (Erice y Arraztoa, 2010).

Para finalizar, hablaremos de los procedimientos operativos y conjuntos entre servicios de emergencias y su utilidad. Según el Centro de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, los procedimientos operativos son elemento fundamental del modelo de funcionamiento del 112, que permiten tener planificado de antemano cómo actuar ante cualquier tipo de situación de emergencia. De esta manera, la gestión de las incidencias no queda sujeta a la improvisación, ya que responde a decisiones previamente estudiadas y consensuadas entre diferentes servicios que dan como resultado una guía precisa para saber cómo resolver todas las solicitudes que los ciudadanos realizan al 112. El objetivo de los procedimientos operativos es poder desplegar un plan de acción adecuado a la resolución de la emergencia y organizar de forma priorizada su gestión.

 

Metodología

Se ha optado por un diseño de investigación con metodología mixta en el que se incluye un método cuantitativo y un método cualitativo combinando ambos enfoques en el estudio.

El estudio cuantitativo, se realizó a través de cuestionarios ad-hoc que fueron entregados a las unidades móviles SAMU de Valencia: alfa1, alfa2, alfa 3, alfa4, alfa 6, alfa 7 y alfa 8 para que fuesen cumplimentados durante los servicios. Se han recogido 195 cuestionarios correctamente cumplimentados. Se analizaron con el SPSS v.17.

Las entrevistas semi-estructuradas, mediante estudio cualitativo, fueron realizadas a los profesionales sanitarios del SAMU de la ciudad de Valencia y al SAMUR PC en la ciudad de Madrid. Se han realizado 4 entrevistas. Se analizaron con el ATLAS.ti v7.

 

Resultados

En la figura 1 de participación según bases del SAMU se puede observar que de una muestra de n=195 cuestionarios, sólo un profesional (0,6%) del SAMU no contestó a qué unidad pertenecía, 17 (8,7%) pertenecía a la unidad alfa-1, 30 (15,4%) a la unidad alfa-2, 49 (25,1%) a la unidad alfa-3, siendo la unidad con mayor número de profesionales que han participado en el análisis, 16 (8,2%) a la unidad alfa-4, 40 (20,5%) a la unidad alfa-6, 39 (20%) a la unidad alfa-7 y 3 (1,5%) a la unidad alfa-8.

Figura 1. Participación según bases del SAMU.

Figura 1. Participación según bases del SAMU.

En la figura 2 de distribución diaria de las emergencias sociales, de un total de 195 emergencias, se atendieron 35 (17,9%) emergencias sociales en el martes siendo este día la moda de la distribución por tener la máxima frecuencia. En el resto de días se observa una distribución bastante similar (del 11.28% al 13.33%) a excepción del viernes (7.18%).

Figura 2. Distribución diaria de las emergencias sociales atendidas por el SAMU.

Figura 2. Distribución diaria de las emergencias sociales atendidas por el SAMU.

En la figura 3 de distribución horaria de las emergencias sociales se puede ver que el 54,7% de las emergencias han tenido lugar entre las 9 y las 16 horas (horario en el que el SAUS no se encuentra operativo), siendo el rango de las 10 de la mañana el que más activaciones presenta con un total de 22 (11,3%).

Figura 3. Distribución horaria de las emergencias sociales atendidas por el SAMU.

Figura 3. Distribución horaria de las emergencias sociales atendidas por el SAMU.

El SAMU recibe los avisos de emergencia por el CICU, y éste por del 112. El equipo SAMU está integrado por médico, enfermero y técnico en emergencias. La enfermera realiza cuidados de enfermería específicos en emergencias extrahospitalarias y entre sus funciones está la valoración de necesidades psicosociales. Según la entrevistas 1 y 2, el SAMU detecta situaciones de riesgo y necesidades sociales sujetas a seguimiento, valoración y detección, requiriendo una atención por un servicio específico de intervención ante las emergencias sociales. Los profesionales sanitarios no disponen de competencias específicas de intervención ante necesidades psicosociales. Se constata en las siguientes citas:

Mucho, pero también se genera… Yo atiendo un intento de autolisis, por ejemplo; me llevo al paciente vivo, tengo que trabajar con él como una atención médica, sanitaria, pero qué hago con la familia, qué hago con esa madre, ¿necesita otro recurso? Porque tendrá una crisis de ansiedad y al final me va a derivar en una emergencia por lo menos una urgencia; necesita una atención de alguien que haga que no vaya a más, alguien que sepa dónde dirigirlo, alguien que diga ahora qué hago (Entrevista 1).

Es muy triste, y muchas veces no es el suicidio, es el intento. Tendrá que tener alguien con quien hablar, dónde va, teniendo la sanidad psicólogos… y tiene que ir luego un médico a su casa, no puede ir un psicólogo. Y ahora estamos con el tema de los desalojos de los desahucios… ¿Te crees que en un desahucio no hay momentos en que alguien tiene que atender a esa persona?, ¿Qué pasa?, Que porque no se ha roto una pierna, ¿no va un SAMU?. Es que no tiene que ir un SAMU, tiene que ir un psicólogo para atender a esa gente, directamente (Entrevista 1).

Según las entrevistas 3 y 4 del SAMUR PC, el servicio dispone de procedimientos socio-sanitarios imprescindibles para la intervención integral, además de procedimientos psicosociales, de detección de riesgo social en casos de menores y mayores, y procedimientos de intervención conjunta con el SAMUR Social. Se constata en las siguientes citas:

Los protocolos para nosotros es la guía esencia del servicio, es como la Biblia entre comillas, por los protocolos se mide todo aquí, y los vamos actualizando constantemente, pero cualquier persona que entra aquí a trabajar sabe a qué atenerse ante cualquier situación, no solo una sanitaria, como pueda ser un infarto o un politraumatizado sino otras también otras de índole psicosocial o social como pueda ser ante un maltrato infantil, una agresión sexual, una violencia de género, una persona sin techo, una persona de su domicilio que no tiene ayuda y que nosotros vamos a atender (Entrevista 3).

– Como te he dicho, nosotros tenemos protocolos especiales en violencia de género, maltrato infantil, o niños de riesgo social, riesgo social para ancianos, maltrato a ancianos, agresión sexual, personas sin techo, aperturas de puerta esa es la cartera que nosotros… pero en general cualquier situación social que detectemos (Entrevista 3).

Como se puede comprobar, los servicios de emergencias sanitarios detectan emergencias sociales durante su intervención sanitaria.

 

Conclusiones

Imagen: Desirée Camús Jorques

Imagen: Desirée Camús Jorques

Los hallazgos descritos permiten hacer visible la emergencia social y sus necesidades, detectadas por el primer interviniente, en especial los servicios de emergencias sanitarios como principales detectores y los servicios de emergencias sociales como servicios competentes en su intervención. Existen unas situaciones de emergencia y unos colectivos vulnerables de sufrir en mayor medida una emergencia social o situación de riesgo, requiriendo una respuesta inmediata e integral en el momento de su detección. La respuesta debe de ser profesional y según necesidades, sean sanitarias, sociales y/o psicológicas, ofreciendo una actuación multidisciplinar. El trabajador social es el profesional competente en la intervención de las emergencias sociales. Los recursos deben de adaptarse a las necesidades de emergencia, requiriendo recursos específicos según las mismas que permitan proteger al ciudadano de la emergencia sufrida. El SAMUR Social es un servicio de atención a las emergencias sociales pionero en Europa que presenta una amplia cartera de recursos. Los servicios de emergencia sociales disponen de unas fortalezas que permiten proteger a la comunidad ofreciendo intervención profesional y con respuestas adaptadas a las necesidades. La intervención psicosocial y en coordinación permite fortalecer el tejido social, además de salvaguardar la salud física, psicológica y social. La intervención en la emergencia demanda respuestas organizadas y uniformes que aseguren la respuesta, para ello se hace imprescindible el uso de procedimientos de intervención individuales y conjuntos. Todo lo expuesto permite concebir la necesidad de la atención profesionalizada en la emergencia a través de servicios competentes que valoren las necesidades y ofrezcan respuestas integrales. La emergencia social existe y requiere de su protagonismo, novel en la actualidad pero con una buena proyección de futuro.

 

Bibliografía

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Fernández, D., Aparicio, C., Pérez, J.L. y Serrano, A. (2008). Manual de enfermería en emergencia prehospitalaria y rescate. Madrid: Arán.

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Rodríguez, A. y Jiménez, A. (2011). Nuevas necesidades, nuevos derechos, nuevos empleos: Dependencia y creación de empleo. Revista de Servicios Sociales y Política Social, 93, 9-44.

 

Normativa

Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud.

 

Notas

[1] Ejemplos reales de emergencias atendidas por el equipo SAMU de Desirée Camús Jorques.

 

Varios/as autores/as

Dra. Desirée Camús Jorques.
Universidad de Valencia. Facultad de Enfermería y Podología. Departamento de Enfermería. SES-SAMU Valencia.

Dra. Sacramento Pinazo Hernandis.
Universidad de Valencia. Facultad de Psicología.
2 respuesta a "Los servicios de emergencias sanitarias como principales detectores de la emergencia social"
  1. Jose dimas dice:

    No se hace referencia en ningún momento a las unidades de S.V.B.
    Porque?
    Creo q cumplimos una labor cuanto menos digna.
    Soy TES en una unidad de S.V.B. hace mas de 10 años y no estaría de más algo de reconocimiento de vez en cuando.
    Gracias.

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