Violencia hacia las mujeres: ¿en tiempos de pandemia o la otra pandemia?

Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres. http://www.nomasviolenciacontramujeres.cl/

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Jessica Gamboa Valdés

Titulada en Trabajado Social; U. Arcis. Magíster en Psicología Comunitaria; U. de Chile. Docente Carrera de Trabajo Social; Universidad Santo Tomás, Santiago de Chile.


Resumen

La crisis social que nos afecta en la actualidad se debe, en gran parte, a la emergencia suscitada por la pandemia del covid-19, escenario en que la violencia hacia las mujeres se ha visto aumentada. Los desafíos son innegables, pues, pese a la liberación femenina y conquistas de igualdad, persiste la violencia. El trabajo social no puede quedar indiferente ante esta “otra pandemia”. Por ello, considero relevante tratar este tema con la seriedad que requiere, para mí, en particular, la mirada de la diferencia sexual da luces para pensar la histórica relación entre los sexos.

Palabras Clave: Violencia – Diferencia Sexual – Pandemia


 

Foto: Jessica Gamboa Valdés.

Foto: Jessica Gamboa Valdés.

Todos los países del mundo se han visto impactados en su rutina cotidiana por la pandemia global ocasionada por el virus Covid-19, enfermedad que, en pocos meses, se hizo cada vez más peligrosa y mortal. Al mismo tiempo,hemos sido testigos cómo aumentaron las cifras de violencia en contra de las mujeres. En Chile, de acuerdo con los datos entregados por el Ministerio de la Mujer y la Equidad y Género, hubo un aumento en 70% de los llamados en las primeras semanas de cuarentena, durante el mes de marzo, y que involucró a 7 comunas del Gran Santiago, en la Región Metropolitana [1]. Comunas que además, a excepción de Santiago e Independencia, se corresponden con aquellas de mayores ingresos del país. Este hecho deja en evidencia que la problemática de la violencia contra las mujeres es transversal a las clases sociales, aunque, sea menos visible. Respecto a los femicidios, en contexto de pandemia, es decir, desde el mes de marzo a junio, la cifra alcanza a 12 femicidios consumados, de un total de 18 mujeres asesinadas, por sus parejas o exparejas, en lo que va del presente año [2].

Por su parte, ONU Mujeres, instituciones de la sociedad civil y organizaciones feministas, dieron tempranamente la señal de alerta sobre esta realidad, incluso, denunciando que la violencia hacia las mujeres es la otra pandemia. Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, hizo un llamado a los países para establecer medidas de protección ante la situación de violencia que está afectando a millones de mujeres en el mundo [3], considerando que la evidencia internacional advierte un aumento sostenido de la violencia hacia las mujeres, niñas y adolescentes mientras se prolongue la fase de confinamiento [4].

Si observamos en general el impacto de la crisis sanitaria, efectivamente, podemos afirmar su peligrosidad, pues ha desencadenado en una crisis sociosanitaria, afectando principalmente a quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad social. Sin embargo, la violencia hacia las mujeres no se puede interpretar como una consecuencia del confinamiento o de la crisis sanitaria. Los movimientos feministas han venido denunciando, hace ya mucho tiempo, esta violencia sistemática e histórica, desarrollando importantes análisis que tratan de ir a la raíz del problema, aunque, en esta oportunidad, me referiré al pensamiento de la diferencia sexual.

Foto: Jessica Gamboa Valdés.

Foto: Jessica Gamboa Valdés.

La diferencia sexual, como perspectiva o corriente teórica, emerge hacia fines del siglo XX. Sus exponentes fundamentales son Luce Irigaray en Francia y Carla Lonzi en Italia. Actualmente, también en España, el Centro de Estudios de la Diferencia Sexual en la Universidad de Barcelona, y en algunos países de Latinoamérica también se ha dado continuidad a esta vertiente que se posiciona, principalmente, en develar los fundamentos ontológicos del pensamiento androcéntrico. Su crítica se concentra en la unilateralidad del pensamiento que subyace a toda producción de conocimiento y estructura social y simbólica que sostiene a las sociedades patriarcales o postpatriarcales, es decir, el falogocentrismo, a través de la neutralización del sujeto que, sin embargo, es masculino (Irigaray, 2010), impactando en todas las esferas de la vida -material y simbólica-, y lo determinante que puede llegar a ser para una mujer el carecer de un valor social y simbólico que, de una u otra forma, legitima la subordinación y violencia hacia nosotras, las mujeres.

En este sentido, estamos en un momento crucial para pensar las relaciones entre los sexos o, como plantea la pensadora Luce Irigaray (2010, pp.35), la diferencia sexual representa una de las cuestiones o la cuestión que debe pensarse en nuestra época. No pensarla según las clásicas dicotomías, o dialécticamente, sino en alteridad.

¿Por qué? Porque la violencia hacia las mujeres es insoportable. Y ha sido desnaturalizada por las mujeres y también algunos hombres, la gran tarea civilizatoria es que debe resultarnos IMPENSABLE como dice la historiadora María-Milagros Rivera, impensable la violencia de tantos hombres en contra de las mujeres [5].

La jurista Lia Cigarini (1996) plantea, por ejemplo, que garantizar el principio de la inviolabilidad del cuerpo femenino es una cuestión de orden jurídico, no del derecho penal, es decir, la inscripción de la diferencia sexual femenina, puesto que las normas del derecho han sido presentadas como universales, no obstante, en su conjunto de reglas las mujeres aparecen sin derechos subjetivos. En ese sentido, es un cambio del orden simbólico, pues no basta con una perspectiva meramente igualitarista o compensatoria sin restablecer el valor social de las mujeres en la en la sociedad y en la cultura, es decir, contar con una representación social y simbólica propias dando cabida, precisamente, a la alteridad. En otras palabras, al Dos, a la diferencia sexual (Irigaray, 1992).

Por último, comprometernos con este debate, tan urgente y necesario, además de ser profundamente político. La invitación ya está hecha.


 

Bibliografía

  • Cigarini, L. (1996). La política del deseo. La diferencia femenina se hace historia. Barcelona: Icaria Editorial.
  • Irigaray, L. (2010). Ética de la diferencia sexual, Ellago Ediciones.

 

Notas al pie

[1] Decretada cuarentena el 26 de marzo a las comunas de Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes, Providencia, Santiago, Ñuñoa e Independencia. https://www.minsal.cl/ministro-de-salud-anuncio-cuarentena-total-para-siete-comunas-de-la-rm/ [visitado  24-06-2020]

[2] https://www.sernameg.gob.cl/wp-content/uploads/2020/06/FEMICIDIOS-2020-al-16-de-JUNIO-de-2020.pdf [visitado  24-06-2020]

[3] https://news.un.org/es/story/2020/04/1472392 [visitado 01-06-2020]

[4] https://www.elmostrador.cl/braga/2020/04/29/cuarentena-por-coronavirus-dispara-violencia-contra-las-mujeres-en-america-latina/
https://www.france24.com/es/20200509-repunte-feminicidios-durante-pandemia-aislamiento-covid19 [visitado 01-06-2020]

[5] http://www.ub.edu/duoda/web/es/textos/10/222/

Jessica Gamboa Valdés

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