Efectos del confinamiento producido por el Covid-19 en las personas mayores

Foto propiedad de Tu Mayor Amigo en un banco del Retiro

Foto propiedad de Tu Mayor Amigo en un banco del Retiro

Pradas Vizarraga, Malena Ananda

Prácticum de Intervención. Trabajador Social.

Meseguer Loriente, Luis

Gerente y Trabajador Social Tu Mayor Amigo.


Resumen

Luis Meseguer y Malena Pradas

Luis Meseguer y Malena Pradas

La pandemia vivida por el Covid-19, no sólo ha sido un reto devastador para las empresas y sectores como la hostelería o el sector sanitario, sino también para las personas mayores, muchas veces olvidadas, las cuales han tenido que convivir este duro proceso de manera aislada y con miedo.

Hemos querido realizar el presente artículo a través de una investigación cualitativa a personas de este colectivo para conocer más profundamente los efectos que ha tenido la pandemia en la tercera edad. Para ello, hemos seguido una metodología sencilla, elaborando encuestas que tocan todos los aspectos de la vida, con una muestra representativa de 100 personas mayores que han recibido ayuda a domicilio o no a nivel nacional.

Palabras clave: personas mayores, confinamiento, pandemia, covid-19, aislamiento.


Abstract

The pandemic lived by the Covid-19 has not only been a devastating challenge for companies and sectors such as the catering or health sector, but also for the elderly, often forgotten, who have had to live this hard process in isolation and fear.

We wanted to conduct this article through a qualitative research on people in this group to learn more about the effects of the pandemic on seniors. To do this, we have followed a simple methodology, developing surveys that touch all aspects of life, with a representative sample of 100 elderly people who have received home help or not.

Keywords: elderly people, confinement, pandemic, covid-19, isolation.


 

Los estragos de la pandemia en personas mayores

Tras ver diariamente situaciones que se repiten una y otra vez, nos hemos propuesto conocer más sobre la realidad y sobre cómo los nuevos patrones se reiteran para intentar construir soluciones que ayuden a nuestros mayores en estos momentos tan difíciles. Para ello, hemos realizado una investigación sobre una muestra representativa de 100 personas que reciben o no ayuda a domicilio. Los datos obtenidos abarcan distintos ámbitos que nos ayudan a conocer, de manera integral, los efectos reales que ha tenido el confinamiento en las personas mayores.

Los puntos a tratar son los siguientes; las medidas de seguridad utilizadas durante la pandemia y el confinamiento; las actividades sociales realizadas en el exterior; el cambio comunicacional en la red familiar; la reducción de movilidad y otros ámbitos a nivel físico y emocional a raíz del confinamiento; la realización de las tareas domésticas; la necesidad de solicitar ayuda a domicilio durante el confinamiento;  los motivos de esta solicitud de ayuda; observaciones relacionadas con la salud mental y la estabilidad emocional.

A continuación desarrollaremos en distintos apartados, los resultados obtenidos a través de las encuestas y las conclusiones e interpretaciones que hemos realizado.

 

Datos objetivos acerca de los encuestados

El procedimiento metodológico empleado para la realización de esta investigación se basa en la realización de encuestas mixtas, telefónicas y telemáticas, a una muestra de 100 personas que reciben o no ayuda a domicilio. La interpretación de los datos obtenidos se ha llevado a cabo a través de la recopilación de los datos cuantitativos, el cálculo del porcentaje de éstos sobre la muestra total de personas, y la relación con las observaciones obtenidas. Las personas son, en números iguales, mujeres y hombres, los cuales comprenden, de manera proporcional, entre los 65 y los 100 años. Más de la mitad de las personas, el 66%, pertenece al colectivo de riesgo por padecer patologías sensibles al Covid-19 o por una edad avanzada.

 

Uso de las medidas de prevención de Covid-19

Todas las personas encuestadas son conscientes de las medidas de prevención que deben utilizar para no contagiar ni expandir el virus, de manera que utilizan la mascarilla y el gel hidroalcohólico. Sin embargo, un poco más de la mitad, el 63%, mantiene la distancia de seguridad y desinfecta el domicilio y los objetos que han tenido contacto con el exterior al entrar en casa. El 58% utiliza la ventilación para prevenir el virus. Sin embargo, sólo un 17,6% utiliza guantes, el resto manifiesta no utilizarlos a raíz de anunciar que no previenen el contagio debido a un mal uso de éstos. Solo en casos concretos (el 7%) utiliza pantallas de seguridad.

 

Influencia del confinamiento a la hora de realizar actividades externas.

En cuanto a las actividades que se realizaban en el exterior y el ocio social, el 90% de las personas realizaban paseos, de las cuales actualmente, sólo un 11% los realiza. Un 7% de las personas realizaba gimnasia con regularidad, sin embargo, actualmente el 74% de personas han paralizado sus actividades deportivas. De las personas encuestadas, el 87% ha dejado de acudir al centro de día. El 94% de personas dice no realizar ningún tipo de quedada con sus amigos/as a raíz de la pandemia y del miedo al contagio. Los viajes se han visto paralizados al 100% de los casos. Acudir a actividades culturales, tales como el cine, el teatro o los museos, se ha visto afectado en que el 96% de las personas ya no las realizan. Sin embargo, el 25%, sigue acudiendo a misa. Las actividades, en términos generales, se han reducido en total, un 85%.

 

Influencia del confinamiento a la hora de mantener relaciones interpersonales en la red familiar.

La red familiar ha sido otro de los ámbitos que más afectados se han visto. Las personas mayores manifiestan sentirse desconectadas, solas y aisladas debido, en gran parte, a la enorme pérdida de contacto y comunicación que han tenido con sus familiares. Las reuniones entre familiares han bajado un 95%. Por otro lado, un dato interesante son las visitas, las cuales siguen haciéndose y solo se han visto reducidas en un 11%, sin embargo, éstas, según nos transmiten, se han visto modificadas en la manera de hacerse, ya que actualmente esas visitas se realizan de uno en uno y con las medidas de seguridad pertinentes (mascarilla, distancia, etc.), dejando un ambiente frío y distante. Las reuniones para organizar comidas familiares han descendido en un 89%, y las celebraciones en festivos bajan un 96%.

 

Estragos en la realización de las tareas domésticas de manera independiente.

Tras la pandemia, un 19% no puede realizar tareas domésticas como la limpieza del hogar, la compra, la limpieza, etc.

 

Deterioro en la movilización física y en la agilidad mental de las personas.

La movilidad física y mental también ha sido un factor afectado debido al confinamiento domiciliario y al aislamiento. El 15% de las personas que sí han sufrido estas consecuencias, sienten que su vista ha empeorado. El 18,4% siente escuchar peor. El 74% camina menos y se cansa antes, no sólo su resistencia física se ha visto afectada por la paralización del ejercicio durante el confinamiento, sino también por el miedo a salir a la calle más rato y tener más posibilidades de contagiarse. Un 37% siente haber perdido movilidad en las manos para realizar tareas cotidianas como el aseo personal, cocinar, limpiar y etc. Un 49% manifiesta haber perdido, o haber sentido que sus familiares pierden agilidad mental. Sólo el 18,5% dice tener más dificultades a la hora de prestar atención a una conversación o a la televisión a raíz del confinamiento.

 

Observaciones relacionadas con la inestabilidad emocional producida por el confinamiento domiciliario.

Cabe destacar que, a raíz de nuestras observaciones y comentarios que hacían los encuestados, se ha notado una gran inestabilidad emocional y apatía a raíz de la pandemia. Las personas se sienten más tristes y deprimidas debido al aislamiento y al no poder socializar ni comunicarse como antes con sus seres queridos. El hecho de haber estado encerrado en casa, viendo los medios de comunicación con noticias devastadoras, tristes y alarmistas, ha provocado una bajada de ánimos y un sentimiento de confusión grandes, que se han retroalimentado en bucle durante todo el confinamiento.

 

Solicitud de ayuda a domicilio durante el confinamiento.

Durante la pandemia, el 56% de las personas no solicitaron ayuda a domicilio, ya bien sea porque no la necesitaban, o porque no tenían acceso a ella (imposibilidad económica, colapso de los servicios, incomunicaciones territoriales en zonas rurales, etc.). Sin embargo, el 20% contrató servicios a domicilio, y el 31% obtuvo ayuda por parte de sus familiares. Sólo un 3,2% consiguió recibir ayuda por parte de los Servicios Sociales, mientras que un 10%, recibió ayuda por parte de los vecinos. El 44% de las personas que solicitaron ayuda, lo hicieron debido a un empeoramiento de una enfermedad. El 38% debido a una emergencia como un accidente o una caída. Y el 28% la solicitó porque sus familiares no podían ayudarle debido al confinamiento y a medidas como las restricciones perimetrales.

El tipo de ayuda que más se ha solicitado con un 53% es la realización de la compra y la limpieza del hogar. El cuidado personal y el aseo personal han sido solicitados en un 30% de las personas. El 28% de las personas necesitaron ayuda con el control de la medicación también. Un 6% contrató servicios especializados (podólogos, fisioterapeutas, etc.).

 

Grado de satisfacción en cuanto a la ayuda solicitada para cubrir necesidades.

Actualmente, el 81% de las personas que solicitaron la ayuda siente que sus necesidades han sido cubiertas. Sin embargo, el 17,3% no lograron cubrirlas pues no pudieron permitírselo económicamente o la ayuda no llegó debido al colapso de los servicios durante el confinamiento.

 

Observaciones recopiladas acerca de la salud mental y la estabilidad emocional de las personas encuestadas.

En cuanto a las observaciones, vemos necesario destacar la opinión y experiencia reiteradas sobre el desamparo sentido por parte de los servicios médicos durante el confinamiento por enfermedades que no estaban relacionadas con el Covid-19, como un cáncer u otra patología que requería de un tratamiento o de una operación. Las personas manifiestan en repetidas ocasiones las dificultades que han tenido para recibir atención o seguimiento médico durante la pandemia, se han sentido excluidas y piensan que el sistema sanitario debería ampliarse y mejorar para dar cobertura a todo tipo de patologías, sobre todo, en ocasiones tan puntuales como una pandemia. Destacar también, el fallo de cobertura y de accesibilidad a este sistema en territorios rurales y más apartados de las zonas urbanas o centralizadas.

Por otro lado, y como mencionamos anteriormente, la salud mental y la estabilidad emocional se han visto afectadas, es algo que nos comentaban la mayor parte de los usuarios entrevistados en el apartado de observaciones. Al haber estado confinados tanto tiempo en sus domicilios, mirando día sí día también noticias que sólo hablaban del Covid-19 y de sus terribles consecuencias, las personas han vivido en un bucle de miedo y de soledad que les ha atrapado.

No sólo salen con menos frecuencia a la calle y no llevan una vida enriquecedora como antes, si no que además, al haber reducido tanto sus reuniones con familiares y amigos, se sienten muy solos ante esta situación. Los ánimos y las ilusiones bajan considerablemente debido a la incomunicación entre iguales. El contacto humano es indispensable para desarrollarnos como individuos y reforzarnos continuamente.

 

Conclusiones

Para concluir la investigación, expondremos a continuación el resumen de los datos valorados más destacables. Las actividades externas se han visto reducidas en más del 85%, sin embargo, los paseos sólo se disminuyeron en un 11%, cambiando, específicamente, la manera de llevarlos a cabo, ya que actualmente se realizan paseos de una distancia mucho menor y con una muy poca variabilidad de destinos. En cuanto a la red familiar, sólo se han mantenido las visitas familiares, cambiando nuevamente el tipo de contacto; visitas familiares de uno en uno, con distancia de seguridad, sin muestras de cariño físicas y con el uso pertinente de la mascarilla y el gel hidroalcohólico.

La movilidad física y mental se ha visto deteriorada, sobre todo en el ámbito de la agilidad mental y la atención, así como en la movilización de las manos para llevar a cabo tareas cotidianas. Caminar y moverse se han vuelto acciones que se realizan con dificultad, en menor medida y con distancias mucho más cortas que antes. Observación, sin fijar el porcentaje, igualmente se transmite una bajada de ánimos, distantes, por la visualización constante de los medios de comunicación, así como de la pérdida de contacto humano y, concretamente, de la red familiar.

La ayuda a domicilio, en la mitad de los encuestados, no ha sido necesaria por varias razones; o bien porque no sentían la necesidad de percibir ayuda, o porque asumían que la necesidad era obvia y que, no estaba a la altura de otras necesidades percibidas como más importantes durante la pandemia, y que por ende sus necesidades podían esperar o no ser atendidas directamente, o por miedo a contratar servicios y establecer contactos personales durante el confinamiento al no ser necesidades de emergencia, o bien por la poca cobertura territorial debido a las restricciones y el colapso de los servicios sociales y sanitarios. La ayuda más solicitada ha sido mediante la contratación de una persona y la ayuda obtenida por parte de familiares. Se ha vivido un gran desamparo por parte de los servicios sociales y del sistema sanitario, en cuanto a la atención de emergencias y necesidades vitales (comida, ayudas, etc.), o enfermedades no relacionadas con el Covid-19. El tipo de ayuda más solicitada se contextualiza en el ámbito de la limpieza, tanto doméstica como personal, la realización de comidas, el control de la medicación, y emergencias o accidentes.

Más del 80% de las personas que lograron recibir ayuda, siente haber cubierto sus necesidades. Mientras que, el 17,3% no pudo disfrutar de una cobertura integral, pues, o no podía permitírselo a nivel económico o bien la ayuda solicitada nunca llegó.

 

Luis Meseguer y Malena Pradas
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